Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 37

copaDia 16: He conseguido convencer a los médicos de que me den el alta en el hospital y poder marchar a mi casa con mis hijos.

Han sido muchas sensaciones, muchas palabras, muchos recuerdos en mi mente durante muchas horas en las que no podía mas que observar a mi alrededor y darme cuenta de lo pequeños que somos y lo grandes a la vez. Pude darme cuenta del poder de nuestra mente y no puedo presumir de haberla controlado pero si de haberla utilizado a mi favor, consiguiendo curarme en solo dieciséis días, en contra del pronóstico y sorprendiendo a los médicos que llevaban casi treinta años en la unidad de quemados del hospital La Paz y dijeron que jamas había ocurrido algo así.

La convalecencia de mis heridas y de las secuelas que dejaron en mi la intubación, que me produjo una estenosis traqueal y que me hizo pasar por el quirófano tres veces hasta quedar totalmente restablecida, duró tres años en los que no pude trabajar y apenas tenía diez clientes a las que les hacía las uñas, que era perfecto para no perder la práctica y mantener la habilidad.

En el momento que tuve el alta médica, alquilé un espacio en una peluquería donde hacía uñas esculpidas y maquillaje. Poco a poco o mejor para no mentir, muy rápidamente hice una buena cartera de clientes que con el boca a boca, como se suele decir, me trajeron mas clientes y como Madrid es muy grande y no todo el mundo tenía facilidad para trasladarse hasta la peluquería, también hacia las uñas a domicilio a alguna cliente que otra.

Comencé de nuevo,  en una escuela de estética, a dar cursos de uñas esculpidas. Por entonces yo utilizaba los productos para uñas O.P.I.  y los esmaltes Essi, que son con los que empece en Judy Cray, pero en esta Academia, utilizaban de otra marca que para mi gusto no eran tan buenos, pero que con mi experiencia y mi pincel,  podía utilizarlos para hacer uñas perfectamente. Las alumnas después de muchos días de curso, se sentían incapaces de hacer una uña medianamente bien y pensaban que no eran aptas para hacer ese trabajo. No se si hice bien, porque eso era ir en contra de la Empresa que me tenía contratada, pero la causa por la que yo impartía cursos y formaba mi propia competencia, no era ni mas ni menos que para evitar que en la calle hubiera malos técnicos haciendo mal la uñas y por lo tanto no podía permitirme dejar que esas chicas, obtuvieran su diploma sin haberlo conseguido y un día llevé mis productos y mis pinceles y los puse a disposición de las alumnas para que intentaran hacer unas uñas como las que yo hacía en la demostración y para su sorpresa descubrieron que no eran torpes, sino que no usaban los productos adecuados. Yo por entonces no distribuía productos de uñas y me permití la licencia de aconsejar a la directora del Centro que compraran la misma marca que yo utilizaba, explicándole las ventajas de ello a lo que ella me dijo exactamente estas palabras: la marca de productos que tenemos nos resulta mas rentable, por lo tanto, debes convencer a las alumnas de que es el mejor.

Decidí abandonar ese trabajo, porque iba en contra de mis ideales. Probablemente hice mal porque la perjudicada era yo, pero no me arrepentiré jamás de seguir mi instinto, porque lo que pierdo por un lado, con el tiempo lo gano por otro.