Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 32

RamasLa enfermera que en ese turno me cuidaba,  empezó a hacerme preguntas, quizá para distraerme o por simple curiosidad y entre otras, me preguntó que si estaba trabajando y cual era mi profesión. Yo le conté como pude a lo que me dedicaba, pues con los tubos en la boca me resultaba bastante difícil hablar, pero con tal de que no se marchase de mi lado, me esforcé en explicarle en lo que consistía mi trabajo, mostrándole mis uñas esculpidas perfectas, libres de esmalte, pues ella misma me lo había retirado cuando ingrese la primera noche en urgencias. Cuando insistí en que mis uñas eran artificiales y que llevaban una capa de acrílico encima, pues ella al principio no se lo creía al verlas tan naturales, la observé confusa y me explicó que no comprendía como el monitor había medido bien el oxigeno en la sangre. Le pedí que me lo explicara y entonces me dijo que podía haber tenido problemas, porque la pinza que se pone en el dedo pulgar cuando te anestesian o te sedan es para medir la saturación del oxigeno en la sangre detectando el color de la uña, si está sonrosada es que entra suficiente oxigeno y si se torna de color morado quiere decir que hay una falta del mismo  y si encima de la uña hay algún producto que impide detectar el color, la información sería errónea. Inmediatamente la tranquilicé explicándole que la medición fue correcta porque el color del producto que yo utilizaba y en ese momento llevaba sobre mis uñas era transparente por ese motivo no se dieron cuenta de que mis uñas eran esculpidas.

No era consciente de la gravedad de mi accidente y tenía la impresión de que únicamente estaba allí para curarme unos días y después me iría a casa  como si nada hubiera ocurrido. Lo que mas deseaba era estar y ver a mis hijos y aunque me decían los médicos que tendría que estar allí entre tres y cuatro meses, me daba igual, era  yo la que  decidiría lo que tendría que hacer; yo sabía como estaba mi cuerpo y sabía que estaba curada.

Día 15 después del accidente. Me dicen que me van a pasar a planta hasta terminar mi total recuperación, justo después de retirarme todos los vendajes que cubrían mi cuerpo y hacerme las curas pertinentes. Me explican que me han hecho injertos, con piel de mi muslo y brazo izquierdos  y que las curas son dolorosas y por lo tanto deben darme un calmante previamente. Que probablemente hay que repetir algún injerto porque a veces hay rechazo e insisten en que debo tener paciencia y asumir mi larga estancia en el hospital.

Mi hijo esta convencido de que existen mundos paralelos y así es la única manera en que puedo dar explicación a lo ocurrido desde entonces hasta ahora mismo. Yo creo que pase a un mundo paralelo y puede que haya regresado hace poco.