Memorias de una Técnica de Uñas. Capitulo 30

carminLlevo un mes sin publicar capítulos de mis memorias porque he estado de viaje y acabo de regresar. Ha sido un viaje muy largo que ha durado aproximadamente 18 años y no se exactamente cuando me fui, solo se que he regresado y dejé allí, en aquel destino, cosas y personas que no podía traer conmigo de vuelta o lo mas probable es que no quisieran venir ellas.

Creo que me fui un 12 de Febrero a las 11:30 de la noche de hace 18 años pero puede que fuera algunos días después.

Hacía mucho frío y humedad, de hecho la leña no se secaba lo suficiente como para que ardiera con fuerza y solo emanaba de ella un humo blanco, producto de la evaporación que se producía con el calor de la pastilla blanca de encendido que yo ponía en el fondo de la chimenea y aunque no era necesario tener el fuego encendido para dar calor a la casa porque tenía calefacción central, era muy acogedor tener una llama encendida que me mantuviera por unos momentos hipnotizada y con la mente en blanco, así que se me ocurrió la triste idea de coger una botella con un litro de alcohol y echar un chorro del inflamable líquido sobre la leña y justo en el momento que volcaba la botella y salía el alcohol, el chorro regresaba hacia mi incendiado, haciendo explotar el envase lleno, cayendo sobre mi todo el líquido prendido y envolviéndome en llamas al estilo bonzo.

Durante la milésima de segundo en que el chorro de alcohol se incendió y pensé como podría dar marcha atrás en mi acto temerario e inconsciente, observe como mi pareja, que era este chico que conocí en la piscina y que terminamos viviendo juntos en un chalet a las afueras de Madrid, saltaba del sofá con una manta tipo fular en la mano y se dirigía hacia mi para sofocar las llamas que  con mis propios ojos veía como rodeaban mis brazos.

Me giro, estando yo en el suelo boca abajo, para verme la cara y es que de una zancadilla me abatió y pudo echarme la manta encima y sofocar las llamas que ya me habían producido quemaduras de segundo y tercer grado en el treinta por ciento de mi cuerpo.

Me levanté del suelo, gritando de dolor y dirigiéndome al baño para ver el efecto que las llamas habían producido en mi cuerpo. De una melena larga y morena solo quedaba un pelo frito y de color pelirrojo, la cara enrojecida, los labios colgando y ya no pude observar mas porque el dolor era insoportable y pensé que no duraría mucho mas en pie, pero antes de desmayarme tendría que poner mis asuntos en orden y como Rafa que así se llamaba mi pareja, no sabía que hacer, yo le fui indicando el protocolo a seguir. Lo primero que debía hacer era llamar a mi hermano Rafita que el había sido socorrista y era voluntario de ayuda en carretera y ademas confiaba mas en él que en cualquier otra persona, después a mi hermana Marivi que también sabía hacer uñas y debía llamar a todas mis clientes que tenía su cita cogida, contarles lo sucedido y hacerles las uñas hasta que yo estuviera en condiciones de trabajar, que para mi que sería en unos pocos días y por último llamar a una ambulancia para que me llevaran a la Paz, a ningún otro hospital.