Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 27

dos turquesasHacía ya unos días que habían terminado las fiestas de Navidad y comenzaba un nuevo año, 1995 y una nueva etapa en mi vida. De repente me había quitado un peso de encima y aun teniendo mas trabajo, parecía que era menos o que me resultaba mas fácil hacerlo, no se, la cuestión es que empecé a ir de nuevo al gimnasio y a natación, aprovechando la hora de la comida y que en el centro comercial, abrieron uno y era muy cómodo tenerlo ahí, a mano.

Seguía impartiendo cursos de uñas y también capté alguna cliente mas para hacerles las uñas, aun en contra de mi voluntad porque no podía abarcar mas trabajo, pero era incapaz de decir no. Continuaba haciendo reportajes, retoques de fotos por ordenador, que por cierto, tengo en mi book  profesional  entre otras fotos, el Toyota Celica  de Carlos Sainz, porque su mecánico me trajo la foto del coche,  rodeado de gente, el día que gano su último campeonato del mundo y me pidió que le quitara toda esa gente y le dejara a él solo con el coche. A pesar de todo, aún podía tomarme algún respiro y hacer alguna escapadita con alguna de mis amigas.

Y como si me hubieran puesto en la frente un cartelito de “recién separada”, aparecieron de repente varios pretendientes, que venían de visita casi todos los día a la tienda y yo me dejaba querer, pero sin mayores pretensiones porque aun no había tenido tiempo para pensar en una nueva pareja. Lo que hacía es que una vez con unos y otra vez con otros me tomaba alguna copa y echábamos unas risas y con uno de ellos cayo algún que otro beso y achuchón.

Después de hacer algunos largos en la piscina, me senté en el bordillo, con los pies en el agua y mientras me quitaba el gorro de silicona, levanté la vista y observé como al otro lado de la piscina,  un chico alto, delgado, de espaldas anchas y culo respingón, impulsándose con los brazos apoyados en el bordillo, salía del agua, para terminar sentado de frente y en la misma posición que yo. ¿ Pues que iba a pensar? que estaba muy bien formado ¿no? . Bueno no, pensé que estaba muy bueno y que con patatas me lo comería todo, pero enseguida lo deseché de mi mente,  porque no estaba en situación de meterme en líos y probablemente tendría pareja, así que me dirigí a la ducha, seguidamente me metí en la sauna y terminé en el jacuzzi que era la rutina que seguía a diario.

Tenía los ojos cerrados, relajada y sintiendo como  las burbujas rodeaban  mi cuerpo,  cuando noté que alguien entraba en el agua, abrí los ojos y era él, el macizo que acababa de ver hacía un rato y ademas ya sin el gorro, pude apreciar que era de pelo moreno, con la piel muy bronceada y guapo de cara. En mi interior sentí una gran alegría, pero por fuera no se me notaba nada y es que yo soy así, nunca demuestro mi atracción hacia ningún hombre,  no tengo nunca la necesidad de tener pareja y espero  que el que quiera estar conmigo arriesgue y le eche valor, como mínimo.