Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 23

flor y luzIgual es que soy muy  exigente, pero ya no me apetecía vivir en esa casa, quizá porque la madre del difunto entraba en la casa con su propia llave, siempre que le apetecía y sin avisar o porque en un parte de la casa, la que daba a un patio interior, proliferaban las cucarachas (mi relación con las cucarachas merece unas memorias aparte) o simplemente porque,  cuando el difunto le pidió a su madre que llamara por teléfono antes de venir, ella le dijo que vendiera la casa, nos fuéramos a vivir de alquiler y después se separara de mi, la idea me pareció de lo mas acertada.

La casa se vendió y nos fuimos a vivir a Alcalá de Henares, a un piso de alquiler, muy cerca de donde yo había vivido durante muchos años, pues a mi padre,  que trabajo toda su vida en Perfumería Gal, donde fabrican el jabón Heno de Pravia, cuando la fábrica la trasladaron desde Moncloa hasta Alcalá de Henares, a él también y nosotros, su familia, tuvimos que seguirle, así que fui al colegio, al instituto, hice mis amigos y me case allí, en Alcalá y el día que me separé de mi primer marido, me marché a Madrid, porque esta ciudad nunca me gustó. Con mis amigas peleaba, en broma, diciéndoles que era un pueblo y ellas se enfadaban, en broma, y me decía que Alcalá tenía título de ciudad y Madrid era una villa. Tenían razón pero Alcalá seguía sin gustarme y ahora de la forma mas tonta, me veía viviendo de nuevo allí.

El difunto había encontrado un local muy bien de precio y en un barrio bastante comercial, donde seguir ejerciendo su actividad, pero ahora se dedicaría mas a dar cursos y a bodas y comuniones, que aunque no le gustaba, por lo menos tenía trabajo mas seguro. El caso es que me lió para que hiciéramos una sociedad porque él solo no se atrevía a empezar un negocio nuevo, en una ciudad nueva y en un local y yo que no se me pone nada por delante y todo lo veo factible, me metí a fondo con el tema.

Alquilé un espacio en el mismo edificio donde estábamos viviendo en la Calle Alcala, para seguir atendiendo a mis clientes y así, como de costumbre, estaba otra vez haciendo el doble de trabajo de lo que me correspondía, además  de atender mi casa y a mis hijos y aunque venía una chica a ayudarme en la casa todas las tardes, estaba casi 16 horas en plena acción.

La tienda de fotografía funcionaba bien, los cursos también y para no extenderme demasiado os diré simplemente que  me volví a meter en otro lío. Tengo un grave problema que poco a poco voy solventando y es que me cuesta mucho decir que no y ahora la propuesta era poner una tienda de fotografía en un Centro Comercial. La verdad es que me lo pensé mucho, pero de nada  me sirvió porque volvía a decir si y para mas inri una de mis clientas que era en aquel entonces la directora de Radio Ole , tenía un hermano que era el director del futuro y próximo Centro Comercial Parque Corredor, por lo que parecía  que el destino me iba empujando hacia un nuevo camino y yo no oponía resistencia.