Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 22

oroNo se si es una suerte, pero tengo el umbral del dolor bastante alto y en una de las ultimas revisiones ginecológicas, descubrieron que ya estaba de parto y yo sin enterarme, por lo que tuve que regresar a casa a por mi maleta y la ropa de mi niña y regresar inmediatamente para dar a luz a mi hija Andrea.

No esperaba ni mas ni menos del difunto, pero quiero dejar constancia de que estuvo todo el tiempo mas pendiente de la televisión que de mi y en el momento del alumbramiento estaba dispuesto con la cámara en la mano para plasmar el momento en el que asomaba la cabecita de la niña, pero como mero reportaje, ni emocionado ni preocupado, que hasta el doctor le tuvo que llamar la atención e indicarle que dejara la cámara y estuviera a mi lado para ayudarme, porque yo lo estaba pasando un poco mal.

Creo que tengo el umbral del dolor emocional igual de alto que el físico, porque no recuerdo que las decepciones me durasen mucho tiempo y cuando tres días después, llegué a casa con mi bebé en brazos, tuve un arranque de energía que me puse a limpiar toda la casa, con una alegría y emoción que tal parecía que en vez de haber dado a luz a mi hija, ella me hubiera dado luz a mi.

El trabajo como técnica de uñas, tiene muchas ventajas pero tiene el inconveniente de que no puedes estar de baja y abandonar a tus clientes porque cada tres semanas hay que hacer el arreglo de las uñas, sino se empiezan a estropear y se pueden romper o despegar. Las vacaciones de verano no duran mas de 10 o 12 días y en este momento de post parto me encontraba en idéntica situación, por lo que ocho días después de haber salido de la clínica me encontraba sentada en mi mesa, recibiendo a mis clientes y compaginando las citas con la lactancia. Tenía el cochecito de paseo con la niña dentro, al lado mío, sin perderla de vista ni un solo momento y recibiendo los achuchones y besos de todas las clientes. Creo que por eso se le da tan bien hacer uñas, pues porque se ha criado con el olor del monómero.