Memorias de una Técnica de Uñas. Capitulo 14

hoja webNo me sentía acosada, porque no tenía ningún poder sobre mi, pero resultaba muy cansado tener que estar diciendo no continuamente. Incluso llegué a enfadarme, porque me daba la sensación de que era un hombre acostumbrado a conseguir todo lo que deseaba con su dinero y a pesar de demostrarle que conmigo había pinchado en hueso, siguió insistiendo hasta hacer que deseara no haber aceptado la invitación de Mariluz.

Estaba acabando el puente, ya era domingo y en unas horas nos marcharíamos de vuelta a Madrid. Me estaba levantando de la cama dispuesta a recoger mi maleta, cuando sonó el timbre del portero automático; contesté yo porque Mariluz aún no se había levantado. Era él, quería hablar conmigo y me invitaba a desayunar. No me apetecía en absoluto pero baje dispuesta a dejar el asunto zanjado, sin importarme si él o Mariluz se enfadaban conmigo.

Mientra el camarero nos servía el desayuno, él me hizo una pregunta: ¿tu sabes a lo que has venido aquí?. Tuve que pensarlo unos segundos, por si acaso, pero era fácil la respuesta; de vacaciones, había venido a pasar unos días de vacaciones. Él continuó preguntando: ¿tu sabes quien es Mariluz?. Pero este interrogatorio a que venia? ¿Que estaba pasando allí?. Soy muy intuitiva, casi adivina, pero en ese momento no sabía por donde iban los tiros y él debió ver mi cara de incógnita, porque sin esperar respuesta comenzó ha hacerme un relato de quien era él , quien era ella y cual era su modus operandi.

Mariluz cuando era muy joven, ofrecía servicios sexuales a cambio de dinero y él era uno de sus clientes. Cuando ya se hizo mayor, y cuando digo mayor me refiero a tener mas de treinta años, había hecho un buen capital con su trabajo y empezó a ejercer de madame o alcahueta, pues tenía una buena cartera de clientes y un piso en la calle Doctor Fleming donde puso en marcha su negocio. Pasados unos años se caso con el Sr. Manini y dejó de ejercer la profesión, pero en uno de los viajes del marido, a Mariluz se le ocurrió montar una orgía en la casa, donde también residían los hijos del susodicho, con tan mala suerte que el viaje duro menos de lo esperado, se presento el Sr. Manini en la casa, pillándola  in fraganti. Este fue el motivo de su divorcio y el dinero que ella tenía era el ganado y ahorrado a lo largo de sus años de actividad laboral, porque el marido no le dejó casi nada, por eso tenía que volver a trabajar,  para poder mantener su nivel de vida y asegurarse una vejez cómoda y tranquila. Él era uno de sus mejores clientes, de joven, de mayor y en ese momento estaba solo y necesitaba una chica joven y guapa (¡que bien!  consideraban que yo era guapa) y allí estaba yo, engañada y traicionada por mi cliente, a cambio de que este señor le diera una buena cantidad de dinero y favores.

Resumiendo, después de que me contara los entresijos de su mundo, del de él y del de ella, de las personas famosas y conocidas que viven de esa manera, de decirme que si me quedaba con él tendría una vida estupenda, que si lo que quería era hacer uñas, me pondría un negocio en Alicante, etc etc, me fúi al apartamento,  recogí mi maleta y sin mediar palabra con Mariluz,  me marche a Madrid, para no volver a verla durante mucho tiempo, pues cogió la indirecta y tampoco ella me volvió a coger cita para hacerse las uñas. Supongo que se volvió en tren o en avión,  cualquier día,  porque creo que no tenía prisa.