Memorias de una Técnica de Uñas. Cap 47

mix bronceGeraldine  tenía cita para sus uñas a las 10 de la mañana y extrañamente no asistio, digo extrañamente porque ella siempre había sido muy puntual. Le llame a su teléfono pero no estaba operativo y desistí de la idea de saber por qué no vino. De todas formas llevaba muchos días con sonidos y pitidos raros en mi teléfono y pense que quizá no pudo comunicarse conmigo por mi culpa.

Esta cliente, es holandesa, nuera de otra cliente también holandesa, propietaria ésta última junto con sus dos hijos de un club de alterne, de lujo, muy conocido en Torremolinos.

Quince días después Geraldine, se ponía en contacto comigo para pedirme otra cita para hacerse sus uñas que estaban ya muy mal, pues había pasado mucho tiempo y aunque no estaba muy bien de ánimo, necesitaba venir y contarme lo que había ocurrido.

La noche anterior a la cita que tenía conmigo, se quedó a dormir en la casa de sus suegros, primero porque estos se habían ido a Barcelona y también porque su marido trabajaba en el club esa noche y le daba miedo quedarse sola con su niña de siete años y su bebe de seis meses y en esta casa se sentía mas segura porque la casa estaba blindada y además tenía una habitación del pánico.

Pues estaba ella tranquilamente en el salon con sus niños, cuando oyo que en el jardin se movía algo y de repente empezaron a golpear la puerta de entrada, a lo que ella reaccionó rápidamente, pensando que eran ladrones, huyendo con los niños a la habitación del pánico, que se encontraba en el piso superior de la casa. En poco tiempo tenía a esa gente golpeando la puerta de la habitación y solicitándole que abriera, identificandose como el grupo especial de operaciones de la Policia Nacional. Cuando abrió la puerta, antes de que pudiera pestañear, se encontró con un rifle de asalto en su cabeza y en la de sus hijos, por parte de unos hombres encapuchados que una vez que comprobaron su NIE, bajaron sus rifles y le explicaron lo que hacían alli exactamente.

El marido de su suegra y mi cliente, fue uno de los secuestradores de Freddy Heineken en 1983 y a pesar de que este hombre pago con cárcel por su delito,  los 16 o 20 millones de dólares que se pagaron por el rescate, jamás aparecieron.