Memorias de una Técnica de uñas. Cap. 43

nauticalAnteriormente, la Empresa para la que trabajaba, que eran los distribuidores oficiales de EzFlow en aquellos momentos, habían expuesto en Salon Look en Madrid y habían captado clientes para distribuir esta marca en varias provincias de España. Tres de ellos, el de Bilbao, Tarragona y Madrid pusieron como condición tener una persona muy preparada para dar la formación, ya que ellos no disponían de ninguna. Entonces el director me propuso ese cometido ya los que yo accedí encantada  y los primeros cursos de formación comenzarían una vez que hubiésemos vuelto de Holanda, entre los meses de Noviembre y Diciembre.

A los pocos días de haber regresado del viaje, recibí dos llamadas, una de la cliente de Tarragona y otra de la de Madrid con el mismo mensaje: “lo siento mucho, pero no vas a poder dar los cursos de uñas porque la hermana del director nos ha dicho que o los da ella o nos anula el contrato de distribución” y  aun no habían recibido el primer envío con la mercancía pero ya tenían contratados los cursos con sus clientes y no les quedó mas remedio que aceptar.

Yo siempre trabajo como autónoma, no me interesan los contratos eventuales ni indefinidos, ni las nóminas ni el paro. Me gusta tener libertad y trabajo como si la Empresa fuera mía, esforzándome y dando lo mejor de mi. Si este esfuerzo no es apreciado ni bien remunerado, me voy y continúo mi camino.

En este caso, si la Empresa para la que trabajo, no me da trabajo, no puedo ganar dinero y por lógica me tengo que marchar en busca de un mejor empleo y así se lo comuniqué al Director. A pesar de que intentó convencerme de que me quedara y de que arreglaría el asunto con su hermana, también tengo la, no se si buena o mala, costumbre de  no pelear ni discutir, me voy sin dejar atrás ni rencor ni resentimiento, porque casi siempre, por no decir siempre, me encuentro con un mejor destino en la siguiente escala.