Memorias de una Técnica de Uñas. 7º Cap.

floresPasado poco tiempo y como ocurre algunas veces en la vida, teníamos feeling, como si nos conociéramos de toda la vida, teníamos tantas cosas en común…, pensamientos, ideas, gustos; nos separaba la edad, pues ella tenía 18 años mas que yo y el país de nacimiento y adopción. Judy nació en Hungría y en la Segunda Guerra Mundial, habría sido detenida, junto a su familia por la Gestapo, sino hubiera tenido su padre la genial idea de esconderlos a todos en el sótano de su casa, tapados con mantas y enseres para no ser descubiertos y en cuanto tuvieron oportunidad, huyeron y emigraron a EEUU.

Está claro que siendo ella judía y yo católica, tuvimos educaciones diferentes pero nos unían muchas mas cosas y comenzamos a tener una gran amistad, o así lo deseaba ella por algún motivo que nunca me contó, pero que yo imaginé a medida que iba conociendo su historia.

Mi jornada comenzaba a las 10 de la mañana y terminaba a las 8 de la tarde, cumplía con mis obligaciones, mantenía una relación cordial con mis compañeras, pero nunca hubo acercamiento entre nosotras, ellas porque pensaban que yo era una amenaza y yo porque ya lo dije antes, no soy muy sociable y nunca he buscado amistad, soy de las personas que únicamente si me buscan me encuentran.

Ya no me quedaba a comer con las chicas del Salón de Uñas, casi todos los días íbamos Judy y yo a algún restaurante a comer, junto con su  Amiga. No pongo su nombre porque no me apetece, pero la pondré con mayúscula. Una de las observaciones que hice era que,  cuando pagábamos a escote, la Amiga no tenía hambre y pedía algo muy ligero y barato, pero el día que Judy invitaba, ese día tenía un apetito voraz y se le antojaba lo mas caro de la carta, lo típico de los gorrones. Judy estaba ciega y yo no le habría los ojos. Y es que esta mujer, parece ser que le sirvió de consejera en los primeros momentos de abrir su negocio y la prometió a cambio que siempre le daría un diez por ciento del beneficio que la Empresa tuviera cada mes y otra cosa no, pero generosa y honesta lo era y mucho y viera lo que viera yo, no era capaz de entrometerme, incluso cuando por boca de una cliente me llegó el comentario de que la secretaria y la Amiga estaban corriendo el bulo de que Judy y yo éramos lesbianas, estábamos liadas y ella me pagaba el apartamento. Zanje el tema diciendo que sí que Judy me pagaba el apartamento, la comida y todo,  porque era ella la que me daba mi sueldo que por cierto era muy alto; eran 125.000 pesetas,  (750€) de hace 28 años. Ni siquiera esto lo comenté con ella, no quería molestarla ni malmeterla, me daba igual lo que dijera la gente, yo ya sabía lo que había entre ella y yo.