Memorias de una Técnica de Uñas. 5º cap.

grosellas copiaA los quince días del comienzo del curso, ya era capaz de hacer unas uñas correctamente en dos horas y media.

Judy me propuso que me quedara a trabajar para ella, pero le dije que no me veía trabajando en esta profesión, que hasta ahora mi trabajo había sido administrativo y contable y que nunca se me dio bien la estética ni la peluquería. Ella muy confundida, me preguntó que, sino era para trabajar, por qué estaba haciendo el curso. No tenía ni idea, si no me dio tiempo a pensarlo. Quizá si no hubiera ido aquel día a matricularme porque el curso hubiera empezado mas adelante, hubiera meditado y no lo habría hecho. Quizá se me habría ocurrido consultarlo con alguien y éste me lo hubiera quitado de la cabeza, porque que hacía yo aprendiendo algo así. La cuestión es que como le dije que mis trabajos anteriores eran de oficina, me contrató para llevarle la contabilidad de su Empresa, de media jornada, por las tardes,  ya que la persona que tenía, justo en esos días se marchaba y Judy quería a toda costa que me quedará allí.

Yo encantada de trabajar, a la vez que terminaba mi curso, pues hacía ya cuatro meses que había dejado la empresa a la que dediqué  siete años de mi vida y me venía que ni pintado ese trabajo.

Concluí mi formación y recibí mi Diploma que aun tengo colgado en la pared de mi salón de uñas donde figura la fecha,  Abril de 1985 y que ya tuve que desmontar del marco dos veces, a lo lardo de estos 29 años  para repasar con tinta de nuevo toda la inscripción, pues de darle la luz va perdiendo el color.

De vez en cuando Judy me pedía que hiciera el favor de hacer alguna uña rota o el relleno a alguna cliente, que como yo en su día,  no tenía cita y le corría prisa y sin darme cuenta, poco a poco empecé  a trabajar como Técnica de Uñas,  porque cada vez que hacía un servicio, esa cliente solicitaba que se las hiciera yo para siempre.

En aquellos tiempos el trabajo era siempre igual, uñas acrílicas con polvo de color blanco translúcido la primera vez y los rellenos con rosa también translúcido. Después como las uñas quedaban de un color blanquecino había que esmaltarlas siempre de algún color y las decoraciones eran a base de hilos de oro y plata con brillantitos, como las fotos que vi en la revista. Pero lejos de parecerme el trabajo  monótono y aburrido como les parecía a mucha gente, a mi me apasionaba y me divertía.

Durante los siete años que estuve en la otra empresa, Perfumería Gal, trabaje en el departamento de compras y merchandising y lo pase muy bien, me gustaba el trabajo, me pagaban bien, era un buen trabajo, pero ahora, ahora si que me estaba divirtiendo de verdad, de tal manera que no he vuelto a tener vacaciones seguidas de mas de 8 días por la particularidad de este trabajo y no me ha importado. El lunes paso de ser el peor día de la semana a ser igual que todos, a veces incluso el mejor. Me he hecho adicta al trabajo y sufro algunas veces de síndrome de abstinencia.