Monthly archive for junio 2014

Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 29

azulejoA la mañana siguiente, ya en el trabajo, Albi me comentó como había pasado la noche con el susodicho y yo la felicité porque la vi muy ilusionada, aunque el chico no volvió a llamarla ni a quedar con ella y delante de sus narices volvió a venir por la tienda para hablar conmigo, pensando quizá que Albi no me había contado nada, pero al cabo de unos días de hacerle el vacío, de debió dar cuenta. Así que en otra ocasión en que otro de mis amigos aspirantes, me invitó a salir, yo volví a proponer a Albi ya de forma premeditada, que saliera con nosotros, utilizándola como filtro. No hace falta que cuente los detalles, se repitió la misma escena y de nuevo me dejaron primero a mi en mi casa y luego la llevó a ella a la suya.

A primera hora de la mañana del día siguiente, el aspirante de la noche anterior, que no me acuerdo de su nombre, me llamo por teléfono para confesar su felonía y suplicarme que no lo tomara en cuenta porque había bebido mas de la cuenta y Albi le había provocado de tal manera que le fue imposible rechazarla, pero que se había enamorado de mi y no quería perderme, por eso estaba contándome lo ocurrido como prueba de amor. Le dejé hablar durante un buen rato, llegándome a dar pena incluso por tanta súplica, pues no me gusta ver a nadie humillado de esa manera, pero cuando hubo concluido su alegato, solo le dije una frase: no me interesa estar con un hombre tan débil, que flaquea y se deja vencer con tanta facilidad. A éste no le volví a ver mas.

Y así sin haberlo premeditado,  Albi se convirtió en una aliada,  en el instrumento perfecto que iba barriendo por delante de mi la basura y solo uno se resistió a la voluptuosidad de mi aliada y ese día,  el chico que conocí en la piscina y que por fin supe su nombre, llevo a Albi primero a su casa y después me llevó a mi a la mía. Este hecho me hizo creer que era un hombre con carácter y que merecía la pena conocerle un poco mas.

Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 28

estrelladasPues si, enseguida me hizo las preguntas típicas, esas que parece que nos dan escritas en un guión al nacer como, “¿ vienes mucho por aquí?” “es la primera vez que te veo”, etc. pero bueno, no me molestó, me pareció bien, porque sino como iba a comenzar una conversación…y además estaba tan guapo, que podía decir lo que quisiera, aunque tenía un acento raro, hablaba casi como los indios. Le pregunté  de donde era o de donde eran sus padres, pero me dijo que era de Madrid y pensé que se habría criado en algún país del este de Europa, pero no, me contó que era sordo y que esto le ocurrió siendo un bebé y durante algunos años había sido sordomudo, por eso hablaba un poco raro.  Se educó en colegios especiales para sordos y llevaba unos aparatos muy avanzados, entonces entre eso y que se ayudaba leyendo los labios, se le notaba muy poco.

Después de unos diez minutos, salimos del hidromasaje, cada uno se dirigió a su vestuario, no sin antes pasar por la ducha de la piscina y yo que iba mirándole atontada perdida, sin darme cuenta pisé su aparato del oído que había dejado fuera del plato de la ducha para que no se mojara. Al notar debajo de mi chancleta un crujido, levante el pie, miré hacia abajo observando su aparatito espachurrado y en ese mismo momento  pensé que sería mejor que la tierra se abriera y me tragara. Él muy cortés y  amable me dijo que no me preocupara y que había sido su culpa por dejarlo en el suelo y la verdad tenía un poco de razón pero a pesar de eso le dije que se lo pagaría, que me dijera el precio y que cuando lo tuviera nuevo o arreglado me pasara la factura. El precio del aparato  nuevo era de cerca de mil euros – la verdad es que él tenía toda la culpa- e insistió en que no me preocupara que no me iba a pasar ninguna factura. Hay que ver lo que se esfuerzan los hombres por conseguir a una mujer y lo poco por conservarla. Si esto me ocurriera después de llevar con él 19 años, me costaría los mil euros y una bronca, jajaja. La cuestión es que seguimos coincidiendo en el gimnasio o en la piscina de vez en cuando, aumentando la confianza cada día que pasaba pero ocurría una cosa muy curiosa, se me olvidaba preguntarle su nombre y a él también preguntármelo a mi, incluso habiendo ido a comer juntos varias veces. Sería porque solo nos interesaba nuestro cuerpo y no nuestra alma?

Mientras esto ocurría, como ya dije antes, también me entretenía con otros amigos que venían a verme a la tienda y un día el chico con el que ya me había besado, me invitó a  que nos fuéramos a tomar una copa juntos. Yo acepté pero se me ocurrió decirle a una de mis empleadas que era amiga de una amiga y que por eso la contraté, por enchufe, que se viniera con nosotros. No se porqué lo hice, fue instintivo o intuitivo mejor dicho porque me vino de perlas. Cuando ya nos íbamos para casa, Albi que así se llamaba mi amiga, sugirió que primero me dejase a mi en mi casa que estaba mas cerca y nos pillaba de camino y que después la llevara a ella a su casa.  A él le pareció bien la idea y así lo hizo y la verdad es que no me importó demasiado en ese momento porque ya me había importado antes, cuando Albi estuvo magreándole mientras bailábamos y a él parecía gustarle bastante, por lo tanto, incluso me pareció buena idea que se lo quedara ella. Esto es como si estuvieras empezando a comerte un helado y de repente alguien se le ocurre chuparlo… pues coges y se lo das todo para él y luego te compras otro, si  o no?

Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 27

dos turquesasHacía ya unos días que habían terminado las fiestas de Navidad y comenzaba un nuevo año, 1995 y una nueva etapa en mi vida. De repente me había quitado un peso de encima y aun teniendo mas trabajo, parecía que era menos o que me resultaba mas fácil hacerlo, no se, la cuestión es que empecé a ir de nuevo al gimnasio y a natación, aprovechando la hora de la comida y que en el centro comercial, abrieron uno y era muy cómodo tenerlo ahí, a mano.

Seguía impartiendo cursos de uñas y también capté alguna cliente mas para hacerles las uñas, aun en contra de mi voluntad porque no podía abarcar mas trabajo, pero era incapaz de decir no. Continuaba haciendo reportajes, retoques de fotos por ordenador, que por cierto, tengo en mi book  profesional  entre otras fotos, el Toyota Celica  de Carlos Sainz, porque su mecánico me trajo la foto del coche,  rodeado de gente, el día que gano su último campeonato del mundo y me pidió que le quitara toda esa gente y le dejara a él solo con el coche. A pesar de todo, aún podía tomarme algún respiro y hacer alguna escapadita con alguna de mis amigas.

Y como si me hubieran puesto en la frente un cartelito de “recién separada”, aparecieron de repente varios pretendientes, que venían de visita casi todos los día a la tienda y yo me dejaba querer, pero sin mayores pretensiones porque aun no había tenido tiempo para pensar en una nueva pareja. Lo que hacía es que una vez con unos y otra vez con otros me tomaba alguna copa y echábamos unas risas y con uno de ellos cayo algún que otro beso y achuchón.

Después de hacer algunos largos en la piscina, me senté en el bordillo, con los pies en el agua y mientras me quitaba el gorro de silicona, levanté la vista y observé como al otro lado de la piscina,  un chico alto, delgado, de espaldas anchas y culo respingón, impulsándose con los brazos apoyados en el bordillo, salía del agua, para terminar sentado de frente y en la misma posición que yo. ¿ Pues que iba a pensar? que estaba muy bien formado ¿no? . Bueno no, pensé que estaba muy bueno y que con patatas me lo comería todo, pero enseguida lo deseché de mi mente,  porque no estaba en situación de meterme en líos y probablemente tendría pareja, así que me dirigí a la ducha, seguidamente me metí en la sauna y terminé en el jacuzzi que era la rutina que seguía a diario.

Tenía los ojos cerrados, relajada y sintiendo como  las burbujas rodeaban  mi cuerpo,  cuando noté que alguien entraba en el agua, abrí los ojos y era él, el macizo que acababa de ver hacía un rato y ademas ya sin el gorro, pude apreciar que era de pelo moreno, con la piel muy bronceada y guapo de cara. En mi interior sentí una gran alegría, pero por fuera no se me notaba nada y es que yo soy así, nunca demuestro mi atracción hacia ningún hombre,  no tengo nunca la necesidad de tener pareja y espero  que el que quiera estar conmigo arriesgue y le eche valor, como mínimo.

 

Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 26

una naranja copiaSe movía en el interior como si no tuviera prisa por cerrar, estaba haciendo tiempo para esperar a que la pastelería cerrara las puertas por ese día, suponía yo y así era realmente.

A las ocho y media él y ella comenzaron a recoger y los dos a la vez bajaron los cierres metálicos, como si lo hubieran ensayado o como si fuera una rutina diaria. Anduvieron unos pasos el uno en dirección al otro, se abrazaron y besaron.

La escena no era ni mas ni menos lo que, al acecho escondida dentro de mi coche, esperaba ver con mis ojos para tener la fuerza moral y las pruebas suficientes para condenar al reo.

Crucé la calle despacio, para darle  tiempo a que me diera mas pruebas; me aproximé hacia ellos por la espalda de él y ella que debía estar muy emocionada la pobre, no me vio. Le toque el hombro y con una voz suave, le pregunte: cariño, ¿quieres que te lleve en coche o prefieres ir en autobús?, él se volvió hacia mi muy sorprendido y con la cara desencajada me respondió: ¡me voy en autobús!, – pues en casa te espero- le dije  y mientras me daba la vuelta y comenzaba a andar hacia el coche, escuche la risa histérica de la pastelera y como ya había contenido suficientemente mis instintos y no tenía tiempo de analizar los motivos psicológicos que la impulsaron a reírse de esa manera, me giré, la miré, supongo que con una cara de no querer perdonarle la vida y le dije una frase que incluía una palabrota que no soy capaz de escribir aquí, ella se calló en seco y yo seguí mi camino.

Ya en la casa, le pedí explicaciones de lo ocurrido, el me dijo que no era lo que parecía, yo le dije que le quería fuera de mi vida y de mi casa y quince días después se marcho, aunque seguíamos compartiendo el negocio por el momento.

Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 25

cebra trugelPor eso, cuando yo le proponía ir a buscarle en el coche para llevarle a casa, siempre me decía que no hacía falta, que prefería coger el autobús y siempre llegaba dos horas después de lo previsto.

Aunque el difunto tenía carnet de conducir, yo no le dejaba usar el coche habitualmente o mejor dicho cuando iban mis hijos o yo misma en el interior. Lo reconozco no soy una buena consorte, porque mi prioridad siempre son mis hijos y recientemente habíamos tenido un accidente de coche, provocado por su ineficacia e irresponsabilidad al volante. Nos dirigíamos a la casa de mis padres en la sierra, en un día de lluvia, de mucha lluvia. No quedaban apenas veinte kilómetros para llegar a nuestro destino, en una zona de bastantes curvas, cuando él empieza a acelerar cada vez mas, saltándose los límites de velocidad, cosa que no le iba a criticar en el caso de que fuera un buen conductor o de que no lloviera, pero no se cumplían ninguno de los dos supuestos y le insistí varias veces en que levantara el pie del acelerador sin conseguirlo. Cuando me di cuenta de que teníamos un coche pegado a la parte posterior del nuestro de manera que no se veía su morro, le dije que le dejara adelantar, que si esa persona se quería matar que lo hiciera pero que no nos matara él a nosotros, su respuesta fue que no lo iba a consentir y en ese momento, en una curva que limitaba la velocidad a 60 km/hora y nuestro cuenta kilómetros marcaba 120, nos salimos de la carretera, cayendo por un pequeño terraplén y yendo a estamparnos contra la valla de un chalet.

No recuerdo como salí del coche, porque mi puerta estaba bloqueada, ni como saqué a mis hijos del mismo. Lo que recuerdo es que mi bebé de solo tres meses lloraba mucho, creo que al despertar bruscamente por el impacto,  que mi hijo sangraba por la nariz y el difunto lo único que supo hacer,  porque quizá es lo único que sabía  hacer, fue sacar la bolsa con el equipo de fotografía que estaba en el maletero, colocarse la cámara en la mano y empezar a tomar fotos del accidente, ignorando nuestro estado de shock. Fue a raíz de este suceso, cuando le impedí que volviera a conducir, llevando a mis hijos con él.

Habían pasado dos meses y estaba tan ocupada con el trabajo en la tienda, los cursos de uñas, los reportajes, la casa y los niños, que todavía no había podido ocuparme del tema sentimental, pero el destino se encarga de ello y me puso en bandeja la ocasión un día que tuve que hacer un trabajo fotográfico para un concesionario de coches. Sin proponermelo, finalicé el trabajo justo a la hora que él tenía que cerrar la tienda y juro que inocentemente volví a llamarle para ofrecerme a llevarle a casa en coche y  de nuevo volvió a rechazar mi oferta. Fue en ese momento cuando pensé que era la hora de ver con mis ojos, lo que el palpito de mi corazón me decía.

Desde la nave de mi cliente hasta mi casa, el camino mas recto pasaba por delante de la tienda de fotografía del difunto y como se suele decir, la ocasión la pintan calva; agarre por los pelos la ocasión y aparqué mi coche enfrente de la tienda, al otro lado de la calle en una zona que había arboles y ninguna farola. Eran justo las ocho de la tarde en un día del mes de Diciembre y mi coche de color gris oscuro, así que pude quedarme tranquilamente en el interior sabiendo que era imposible que me divisara , mientras que  yo podía ver exactamente todos sus movimientos y no eran precisamente los que se hacen cuando estas dispuesto a echar el cierre.

Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 24

cumpleaños manicurasComo de costumbre, puse toda la carne en el asador y me embarqué en el proyecto, añadiendo toda mi pasión,  mi dinero y el que me prestó el banco, empezando una nueva andadura que hizo que tuviera que abandonar mi trabajo como técnica de uñas, pues aunque llevo solicitando al Universo que el dia tenga 48 horas, aun no ha sucedido, pero algunas clientes, no quisieron dejarme y empezaron a venir al local de fotografía, todas excepto una, que iba yo a su casa porque no quería conducir  y que se llamaba Antonia, para todos conocida como Sara Montiel.

Ya por entonces se empezaba a hablar mal de las uñas esculpidas, que si dañaban la uña, que las uñas tenían que respirar, que si producían hongos, etc. Fue por estos motivos por los que decidí empezar a dar cursos y comencé una cruzada en la que aun hoy me veo embarcada, sin haber conseguido mi propósito, pues cuando yo doy un paso adelante, la gente que no ama las uñas y utiliza esta profesión como una mera vía de hacer negocio a costa de lo que sea, dan tres pasos y como mis cursos son de mucha duración y de un precio, por lógica mas elevados, ocurre lo típico en estos casos, que las alumnas/os prefieren un curso de tres días y mas baratitos, cosa que no critico pues cada uno tiene derecho a gastar su dinero donde quiera pero esto hace que cada vez haya mas técnicos malos y menos buenos.

Entonces estamos en que trabajaba en la tienda del Centro Comercial, salía a hacer reportajes cuando algún cliente lo requería,  hacía uñas en el local a algunas clientes y daba cursos, por cierto en una distribuidora de productos para estética que todos conocerán en Madrid, que se llama Nueva Visión. Sí trabajaba demasiado pero para poder mantener los gastos que ocasionaba un local en un Centro Comercial, no podía ser de otra manera y además el difunto, que se quedó a trabajar en la pequeña tienda de Alcalá, vivía bastante relajado y los pocos beneficios que daba, descubrí que los robaba él.

Ocurrió que se habían agotado un tipo de carretes de fotografía en mi tienda y el pedido no llegaba hasta el día siguiente y decidí irme por la mañana con el difunto a su tienda para coger algunas unidades, que luego devolvería. Salimos del coche fuimos andando hasta la tienda; en la puerta había dos personas esperando que suponía que sería por algún trabajo de revelado. Cuando estábamos muy cerca, me di cuenta de que era un hombre desconocido y una mujer conocida, la dependienta de la pastelería que estaba justo al lado de nuestra tienda, donde compraba muy a menudo el pan. Al llegar justo a su altura el hombre saludó cortesmente  pero la mujer, una niña de diecisiete años, se paró en seco, cerró sus labios apretándolos y abriendo los ojos como cuando algo nos asusta. No cabía ninguna duda,  ya sabía lo que estaba pasando…

Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 23

flor y luzIgual es que soy muy  exigente, pero ya no me apetecía vivir en esa casa, quizá porque la madre del difunto entraba en la casa con su propia llave, siempre que le apetecía y sin avisar o porque en un parte de la casa, la que daba a un patio interior, proliferaban las cucarachas (mi relación con las cucarachas merece unas memorias aparte) o simplemente porque,  cuando el difunto le pidió a su madre que llamara por teléfono antes de venir, ella le dijo que vendiera la casa, nos fuéramos a vivir de alquiler y después se separara de mi, la idea me pareció de lo mas acertada.

La casa se vendió y nos fuimos a vivir a Alcalá de Henares, a un piso de alquiler, muy cerca de donde yo había vivido durante muchos años, pues a mi padre,  que trabajo toda su vida en Perfumería Gal, donde fabrican el jabón Heno de Pravia, cuando la fábrica la trasladaron desde Moncloa hasta Alcalá de Henares, a él también y nosotros, su familia, tuvimos que seguirle, así que fui al colegio, al instituto, hice mis amigos y me case allí, en Alcalá y el día que me separé de mi primer marido, me marché a Madrid, porque esta ciudad nunca me gustó. Con mis amigas peleaba, en broma, diciéndoles que era un pueblo y ellas se enfadaban, en broma, y me decía que Alcalá tenía título de ciudad y Madrid era una villa. Tenían razón pero Alcalá seguía sin gustarme y ahora de la forma mas tonta, me veía viviendo de nuevo allí.

El difunto había encontrado un local muy bien de precio y en un barrio bastante comercial, donde seguir ejerciendo su actividad, pero ahora se dedicaría mas a dar cursos y a bodas y comuniones, que aunque no le gustaba, por lo menos tenía trabajo mas seguro. El caso es que me lió para que hiciéramos una sociedad porque él solo no se atrevía a empezar un negocio nuevo, en una ciudad nueva y en un local y yo que no se me pone nada por delante y todo lo veo factible, me metí a fondo con el tema.

Alquilé un espacio en el mismo edificio donde estábamos viviendo en la Calle Alcala, para seguir atendiendo a mis clientes y así, como de costumbre, estaba otra vez haciendo el doble de trabajo de lo que me correspondía, además  de atender mi casa y a mis hijos y aunque venía una chica a ayudarme en la casa todas las tardes, estaba casi 16 horas en plena acción.

La tienda de fotografía funcionaba bien, los cursos también y para no extenderme demasiado os diré simplemente que  me volví a meter en otro lío. Tengo un grave problema que poco a poco voy solventando y es que me cuesta mucho decir que no y ahora la propuesta era poner una tienda de fotografía en un Centro Comercial. La verdad es que me lo pensé mucho, pero de nada  me sirvió porque volvía a decir si y para mas inri una de mis clientas que era en aquel entonces la directora de Radio Ole , tenía un hermano que era el director del futuro y próximo Centro Comercial Parque Corredor, por lo que parecía  que el destino me iba empujando hacia un nuevo camino y yo no oponía resistencia.

Pienso, luego existo

trio esmaltadoNo siempre hablo lo que pienso, a veces pienso lo que hablo y después de haber hablado con un colega, he pensado que no todo el mundo ha tenido las mismas oportunidades, de ver,  de aprender, de conocer… y en el contexto de las Uñas he conocido gente que cree que lo esta haciendo bien y muestra con orgullo fotos de sus trabajos en internet convirtiendose en el hazmereír y recibiendo crueles críticas de los no amigos, halagos y me gusta de los “muy amigos”  y la indiferencia de los que no son capaces de decir lo que piensan, creyendo que si lo hacen público, harán daño.

No se puede juzgar cual es el comportamiento mas adecuado, ninguno de los tres quizá o dependiendo de la afectividad que les una, todos sean adecuados, pero yo espero algo mas, estoy buscando la manera de transmitir que lo que están haciendo está mal, pero sin hacerles daño, que están dañando una profesión a la que muchos amamos, pero sin humillarles, que están perjudicando a muchas mujeres que deseando tener sus uñas bonitas y arregladas ya no se atreven a intentarlo de nuevo, por el daño que han ocasionado a sus uñas naturales.

¿Por qué no buscan la mejor escuela, academia la mejor instructora o instructor para aprender mas y mejor? estoy segura de que si buscan bien lo van a encontrar. Y como transmitir, sin ánimo de ofender y  sin acritud, que con los tutoriales de youtube no van a aprender, que un curso de dos días no es suficiente y  que lo barato nos esta saliendo muy caro.

Y ahora pienso y  me doy cuenta de que ya lo he dicho, osea que también a veces pienso lo que escribo.

Memorias de una Técnica de Uñas. Capítulo 22

oroNo se si es una suerte, pero tengo el umbral del dolor bastante alto y en una de las ultimas revisiones ginecológicas, descubrieron que ya estaba de parto y yo sin enterarme, por lo que tuve que regresar a casa a por mi maleta y la ropa de mi niña y regresar inmediatamente para dar a luz a mi hija Andrea.

No esperaba ni mas ni menos del difunto, pero quiero dejar constancia de que estuvo todo el tiempo mas pendiente de la televisión que de mi y en el momento del alumbramiento estaba dispuesto con la cámara en la mano para plasmar el momento en el que asomaba la cabecita de la niña, pero como mero reportaje, ni emocionado ni preocupado, que hasta el doctor le tuvo que llamar la atención e indicarle que dejara la cámara y estuviera a mi lado para ayudarme, porque yo lo estaba pasando un poco mal.

Creo que tengo el umbral del dolor emocional igual de alto que el físico, porque no recuerdo que las decepciones me durasen mucho tiempo y cuando tres días después, llegué a casa con mi bebé en brazos, tuve un arranque de energía que me puse a limpiar toda la casa, con una alegría y emoción que tal parecía que en vez de haber dado a luz a mi hija, ella me hubiera dado luz a mi.

El trabajo como técnica de uñas, tiene muchas ventajas pero tiene el inconveniente de que no puedes estar de baja y abandonar a tus clientes porque cada tres semanas hay que hacer el arreglo de las uñas, sino se empiezan a estropear y se pueden romper o despegar. Las vacaciones de verano no duran mas de 10 o 12 días y en este momento de post parto me encontraba en idéntica situación, por lo que ocho días después de haber salido de la clínica me encontraba sentada en mi mesa, recibiendo a mis clientes y compaginando las citas con la lactancia. Tenía el cochecito de paseo con la niña dentro, al lado mío, sin perderla de vista ni un solo momento y recibiendo los achuchones y besos de todas las clientes. Creo que por eso se le da tan bien hacer uñas, pues porque se ha criado con el olor del monómero.

Memorias de una Técnica de Uñas. Capitulo 21

cebra 2El sabía mas que yo y tenía mas experiencia, pues llevaba casi diez años trabajando como fotógrafo, por eso me dejaba asesorar y cada oportunidad que tenía, me vigilaba y corregía., pero de una manera que parecía deseoso de mi fracaso, pero yo lejos de enfadarme, seguía sus consejos al pie de la letra, pensando que quizá eran imaginaciones mías y él lo único que deseaba es que no cometiera ningún error. A pesar de ello, cuanto mas ponía de mi parte para hacer las cosas bien, peor me salían y ya había ido a recoger al laboratorio el revelado de tres carretes de diapositivas cuyo resultado era negro, si negro, no había ninguna imagen, la película no había recibido luz suficiente y mi trabajo iba directamente a la basura. Pero si yo había medido la luz con el fotómetro, los flashes del estudio habían disparado todos, miré que la abertura del diafragma de la cámara estuviera correcta… la única alternativa era pensar mal y acerté; pillé al difunto tocando la cámara en un descuido, después de que ya tenía las mediciones hechas y preparada la cámara para disparar. La excusa que puso fue que lo hacía por mi bien para que estuviera mas atenta… Que majo!

Empecé a apartarme despacito de su camino, no tenía la menor intención de robarle su trabajo, yo tenía el mío,  mas bien deseaba colaborar con él, seguir ayudando le como cuando estaba lesionado, pero si pensaba que yo era una amenaza, lo mejor era dejarle solo. Pero lo mas curioso es que tampoco quería que yo me apartase, le venía muy bien como ayudante, pero en la sombra, como esclava y se le ocurrió la idea de que comprásemos un ordenador e hiciéramos un curso de  diseño gráfico para luego desarrollarlo en  el ámbito de la fotografía. Así lo hicimos, compramos un Macintosh Quadra 800 y  empecé a hacer retoques de fotografías antiguas o montajes con Photoshop.  Y todo esto que os cuento lo hacía a la vez que seguía con mi trabajo habitual como técnica de uñas esculpidas y maquilladora.

Yo seguía engordando, quiero decir que mi embarazo seguía avanzado, me encontraba muy guapa, de hecho nunca me había visto a mi misma tan guapa, pero estaba muy muy gorda y las modelos que entraban al estudio para hacerse sus books, hacían que me viera todavía mas gorda.

Después de haber maquillado a dos brasileñas, altísimas, guapísimas y todo lo que termina en ísimas, me senté en el sofá para ver la sesión fotográfica, con mi super-tripa que no me permitía ya verme los pies.  Esas mujeres querían fotos para promocionar su numero de baile por salas de fiestas y su indumentaria era bastante escasa, dos pezoneras, un mini-tanga y unas sandalias con plataforma que  elevaba sus pechos a la altura de la cara del fotógrafo, mientras una de ellas, de las brasileñas, dando saltitos , acercándose peligrosamente al difunto y con una voz muy mimosa, le decía:  ¿Antonio? ¿Estoy bien?… la cara de él era un poema y sus manos, sus dedos, se movían de manera incontenible, vamos! que si yo no hubiera estado allí, se habría montado un aquelarre. Menos mal que no soy nada celosa, y que hasta que no veo no creo,  pero el peligro estaba cerca y no hablo de las chicas, sino de él.